Reconstrucción de una azalea pre-bonsái.

¡Hola, familia bonsailera!

En ocasiones nos atascamos al afrontar el diseño de una planta por miedo a cortar ramas importantes, sin embargo, esa poda drástica marcará un antes y un después en pos del aumento de la calidad de nuestro futuro bonsái siempre y cuando lo hagamos con el criterio adecuado.

Poda drástica y paciencia son las claves.

Veamos el pre-bonsái sobre el que vamos a trabajar y los pasos a dar para llegar a nuestro destino. Hay dos partes bien diferenciadas en este trabajo. Tratemos cada una con sus peculiaridades.

Primera parte, decisiones importantes:

El frente está más claro que el agua, el que venía. Junio de 2019.

El verde en el interior es inexistente, habrá que forzarlo a brotar. La primera rama de la izquierda es muy basta y coincide con una trasera. Eliminaremos ahora las ramas y brotes que salen en un mismo punto dejando un máximo de dos (eso incluye el tronco o rama primaria en donde estén a la hora de contar, que a veces se comete el error de dejar dos ramas saliendo a la misma altura en el tronco porque solo hay que dejar dos, pero olvidamos que el tronco es un tercer brote en discordia).

Vista lateral de nuestra azalea.

Como vemos, tiene dos ramas traseras muy gruesas pero que salen la una encima de la otra. La más alta nace a la misma altura que la rama principal, así que…tijerita.

Vista lateral.

La segunda rama trasera en altura es la que decíamos que coincidía en el mismo punto de nacimiento que la primera rama de la izquierda (vista desde el frente) y que también hemos eliminado. Se puede apreciar la fuerte poda realizada.

Aspecto una vez terminada la poda. No hemos puesto ni un solo alambre como manda la escuela china de Lingnan. No, en serio, es porque usaremos los brotes que aún no tiene para la futura formación de nuestro bonsái.

Podéis ver dos ramitas a cada lado del tronco, son dos brotes que caían hacia abajo y que echaron raíces. Las sacaremos de ahí en el trasplante. Mientras tanto las podamos como el resto del árbol.

En las zonas marcadas necesitaremos brotes para rehacer las ramas.

Segunda parte. Empieza la verdadera formación.

Han pasado tres años desde la primera formación. Como trabajo previo se acortó la rama de contrapeso dejando un par de brotes que salieron cerca de la base. Aspecto tras la floración en junio de 2022.

Vamos a echar un vistazo a las raíces antes de ver cómo ha quedado el diseño.

Frente tras la poda y limpieza del cepellón. ¡Caspitas! ¡El nebari es una m***** con un palo pinchado!
Más feo que un frigorífico por detrás…
Aquí parece algo decente, pero NO.
La parte de abajo es algo más normal, pero sin alardes.

Podéis ver un artículo más detallado sobre el trabajo de mejora de un nebari de azalea aquí.

Tras el trabajo de formación y el trasplante. La hemos metido en una maceta plana y sobredimensionada para que nos ayude a mejorar la parte enterrada a la vez que no perdemos vigor en la vegetación.

Hemos conseguido algunos brotes interiores pero aun nos faltan más para mejorar esta azalea.

Decíamos que el frente estaba «clarinete», pero una mirada más crítica nos hace replantearnos aquella afirmación, ¿por qué? Fácil, la rama trasera se ve demasiado desde el frente. Si, por un lado, hace parecer más grueso el tronco, por el otro causa confusión de líneas entre la rama principal y aquella haciendo que nuestra mirada se distraiga.

Hemos dejado un «tridente» en el ápice en el que, la rama más larga a la izquierda será de engorde. En la rama de contrapeso, la situación es la misma, dejamos una rama de engorde aunque ya tiene un calibre bastante decente. La rama frontal de la derecha y, sobre todo, la segunda rama trasera, aún deben ganar en grosor, ese será el objetivo junto con aumentar la ramificación interior.

Nuevo frente elegido.

Desde el nuevo frente la rama trasera no distrae la mirada aunque la rama principal parece que pierde algo de «power». Iremos ajustando las nuevas ramitas para adecuarlas a la nueva vista.

¡Que no os engañe la foto que parece que el nebari es espectacular! Pero ya hemos visto lo que hay debajo y sabemos que es «pura fachada».

Seguiremos trabajando este shohin para convertirlo en una pieza de aúpa. Por otro lado, ya sabéis que, agua del cielo no quita riego y que ¡nos vemos en una próxima entrada!…

Esperemos que os guste y que podáis sacarle provecho.

Hasta pronto.

David.