¡Hola!

Cuando no se realiza el mantenimiento de un árbol correctamente, tarde o temprano, repercute negativamente en la salud de nuestro bonsái. Eso mismo es lo que le pasó al ejemplar de este artículo al que se le ha estado retrasando el trasplante hasta que ha dicho basta.

Tras su último trasplante en julio de 2012. Viendo esta imagen vemos que su diseño no estaba aun bien definido, lo corregiremos aprovechando este trabajo.

Sí, habéis echado bien las cuentas. ¡Llevaba siete años sin trasplantarse!

2019-06-29

En esta imagen se ve claramente que nuestro bonsái está “pidiendo” a gritos una renovación del sustrato. Los crecimientos no han sido vigorosos haciéndolo además de manera muy desigual según las zonas y el color apagado de la hoja deja mucho que desear. Comparad el color de la azalea con la foto anterior.

Si a esto le sumamos que la maceta se había rajado por el hielo, era sí o sí el momento.

Eliminando raíces defectuosas.

Podemos apreciar que el sustrato está negro debido a la acumulación de restos de abono, raíces muertas y hojas descompuestas. Como siempre vamos a eliminar todas las raíces que no salgan de manera radial desde el tronco para poder seguir mejorando el nebari y, además, liberar espacio para poder limpiar bien la zona y que, tanto las nuevas raíces como las viejas, puedan desarrollarse de la mejor manera posible.

Sale otra raíz transversal debajo, también la cortamos.

Ahora podemos seguir limpiando debajo de las raíces que se cruzaban. Como se ve en la zona dentro del círculo hay un barrillo muy fino que debemos eliminar para mejorar la circulación de agua y aire entre las raíces.

Avanzamos hacia la izquierda y repetimos el proceso.

Seguimos progresando y corrigiendo el nebari. Esta raíz se sube por la principal afeando la base de nuestro bonsái.

 

Otro pasito más.

Con paciencia…

Seguimos pasito a pasito.

Esta raíz se vuelve hacia el tronco.

Acabamos la primera vuelta.

Ahora volveremos a limpiar con el palillo y después lavaremos el cepellón con agua a presión, ojo, no con una máquina, sino poniendo la salida de nuestra manquera sin roseta o, si se trata de una lanza de varias posiciones, la colocaremos de manera que salga a chorro pero siempre evitando que la presión sea excesiva para no dañar las raíces, esto es más importante si cabe tratándose de una azalea que posee una corteza casi inexistente de lo fina y sensible que es.

Tras el lavado, volveremos a revisar las raíces por si apareciesen más naciendo de manera incorrecta y repetiremos el proceso las veces que sea menester.

Tras el trasplante, la poda, el alambrado y la selección de brotes. Se ha plantado algo más profunda de lo que estará en un futuro. Ahora esta altura es ideal para que siga desarrollando el nebari que necesita mejorar.

Hemos aprovechado para corregir el desequilibrio de su diseño y en un futuro cercano deberemos reducir un poco el tamaño del ápice cuando obtengamos nueva brotación trasera. Del mismo modo, la rama principal debe ganar en densidad y grosor para mostrar su importancia.

Un mes después la nueva brotación empieza a crecer.

Podemos podar sin problemas hasta donde no hay hojas para llevar la ramificación hacia el interior en zonas despobladas. Esta azalea se encontraba bastante debilitada y aun así ha reaccionado emitiendo nuevas yemas traseras sin dificultad. En zonas muy débiles, al dejar el tallo sin hojas puede que no brote y se seque la ramita aunque en ese caso extremo hay muchas probabilidades de que salga alguna yema en la base de la rama en cuestión o en los alrededores ya que esta poda de mantenimiento induce mucha brotación interior y esos nuevos tallos van a tener más vigor que la parte débil que podamos sin dejar hojas. Esto es una gran ventaja de las azaleas y, debido a esa gran fuerza de los nuevos brotes, deberemos estar ojo avizor para eliminar los que nacen en puntos no deseados con el fin de evitar que perdamos vigor en las zonas en las que queremos mantenerlo.

Esta otra azalea se podó un día después. Se trabajó más tarde y a pesar de ello va más adelantada.

No se trasplantó y su estado de salud era óptimo, de ahí la diferencia de desarrollo en los brotes que nacen en leña vieja cuando se elimina todo el verde del brote. En un árbol vigoroso como el de este otro ejemplo, incluso alguna de esas ramitas que dejamos sin hojas puede secarse, sin embargo, como va a brotar por muchas zonas interiores, podremos usar esas nuevas yemas para desarrollar ramificación que la sustituya.

Aquí vemos la cantidad de brotes nuevos en el tronco, base de las ramas y por las ramas principales y secundarias. Si no quitamos esos chupones que no queremos se llevarán la fuerza del árbol (otra azalea).

Eliminaremos todos los brotes innecesarios según vayan saliendo hasta que llegue el invierno (ejemplo anterior tras el aclarado de yemas).

 

2019-08-01

Ya se ha empezado a abonar para que acabe la temporada con fuerza.

En septiembre u octubre haremos un repaso al perfil acortando los brotes más vigorosos regulando el vigor y dejando así nuestro bonsái listo para la siguiente temporada.

Esperamos que os guste y os sirva de ayuda.

¡Un saludo!

David.

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