¡Hola!
Aunque parezca un titular deportivo, no, no vamos a hablar de fútbol.

Cuando formamos un árbol en el que hay que podar muchas ramas o, por el estado de salud del bonsái, este ha perdido ramificación, nos encontramos con agujeros dentro de nuestras masas de verde. Cubrir esos espacios es vital para conservar la forma de nuestro bonsái o para completar un diseño coherente.

Veremos un par de ejemplos de cómo podemos corregir esos pequeños o grandes defectos.

El hueco.

Vemos las ramas “peladas” en la parte baja del ápice. El problema principal es que crecen casi verticales hacia arriba. Las bajaremos para llenar el espacio vacío.

Vista lateral trasera.

Esta rama que sale hacia nosotros está hueca en el lado izquierdo y eso es lo que vamos a corregir.

Hemos puesto el alambre principal orientando un poco las ramas al colocarlo.
Colocamos.

Ahora el perfil inferior de la rama ya es uniforme. Al hacer esto, se vuelven a abrir huecos entre la masa de verde que acabamos de reubicar y las de su alrededor, sobretodo las superiores. Si tomamos el perfil de nuestra rama como una loma, aparecerá un arcoíris de espacio por encima de ella. No sé si este símil es lo suficientemente expresivo como para que os hagáis una idea del concepto que tratamos de explicar.

Seguimos posicionando ramitas.

Al colocar un par de ramas, fijamos el alambre en una rama y lo terminamos en su pareja posicionándola directamente, como en la otra solo se ha fijado la primera o segunda vuelta, se ve el alambre suelto en paralelo a la rama que alambraremos para tapar el hueco que nos permite ver dicha rama aun sin posicionar (ver fotografía superior).

Hueco entre el ápice y la rama inferior de la derecha antes del trabajo.
Después de arreglar.
Como quedaba algo larga, la acortamos.
Al seleccionar brotes y eliminar tocones, apreciamos mejor el agujero de separación con la rama superior. Ahí, en ese espacio vacío se colocaría nuestro arcoíris del ejemplo.

En las azaleas, como norma general, siempre vamos a dejar huecos entre las ramas para poder disfrutar mejor de la floración, pero recordemos que nos hallamos en el ápice. ¿Y qué es el ápice? Es el conjunto de ramitas y brotes que conforman la parte más alta del bonsái, por lo tanto, se forma como una única masa de verde. Luego dependerá de cada diseño el tamaño y forma de esa última capa de vegetación.

Colocamos.

Como nos ocurrió anteriormente, donde vemos el alambre suelto ha quedado algo de hueco. Terminaremos de alambrar esa ramita y lo cubriremos.

Y seguimos avanzando.

Detrás de esa ramita se ha vuelto a crear otro espacio abierto (dejamos el alambrito suelto para que se aprecie en la foto).

Desde el lateral se ve mejor. El brote a colocar queda a la derecha del alambre.
Colocado.
Desde el frente.
En el centro, naciendo casi vertical, con una herida en su base, esta rama nos deja huecos sin cubrir que corregiremos ahora.
Vista desde un poco más hacia atrás. Desde aquí no parece tan evidente…
Pero aclarando los brotes…
¡Orden!

Pues ya está. Eso es todo por hoy.
Esperemos que se haya podido entender bien el proceso.

En otra ocasión, trataremos de disponer de más tiempo para el trabajo y lo documentaremos con mucho más detalle ¡es una promesa!

Un saludo y hasta la próxima.

David.

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