¡Buenas! ¿Qué tal han ido esas vacaciones de verano?

Esperamos que hayan sido productivas y que todo el mundo vuelva a su rutina con las pilas cargadas.

Hoy tocaba trabajar a nuestro bonsái paso a paso (sigue este link para ver anteriores entregas), tal vez ya la última faena hasta las labores de invierno, tarea que realizaremos ya sin hojas.

Veamos cómo se encuentra nuestro bonsái:

2019/09/02 Estado actual.

Ha crecido bien aunque sin una fuerza desmesurada. Sin estar enfermo o recién trasplantado y habiendo dejado ramas crecer a su aire, que el crecimiento sea contenido nos indica que va siendo hora de renovar el sustrato y podar las raíces, así que ya tenemos tarea que hacer la primavera de 2020.

Vista lateral.

Las ramitas traseras que dejamos crecer lo han hecho con fuerza. Aproximadamente treinta centímetros de largo. Las cortaremos ahora para que no se pasen de grosor y nos afeen la estructura de las ramas.

Veamos el trabajo a realizar.

La rama alambrada también se ha desarrollado bien.

Desalambraremos la rama y la acortaremos para promover ramificación interior.

Podemos apreciar las marcas del alambre.

En una rama de este calibre y teniendo en cuenta que tendrá que seguir engordando, que el alambre “muerda” la rama hasta este punto no es preocupante, pero estábamos en el límite ya. Lo ideal habría sido quitarlo unas semanas antes.

La misma rama una vez podada.

Quitaremos las hojas más grandes.

Procedemos a pinzar todo el árbol y, en este estado de desarrollo de la ramificación es necesario comenzar a eliminar el exceso de hojas, sobre todo las más grandes y las más exteriores para favorecer la aireación e iluminación de los brotes interiores evitando que se sequen y, a la vez, promoveremos la brotación de ramitas nuevas en esas zonas que, de otra forma, quedarían a la sombra. Desde ahora, cuando trabajemos el bonsái en época de crecimiento vamos a realizar esta tarea sin falta además de las que ya venimos aplicando desde el principio, a saber: pinzado, limpieza de tocones y ramitas secas y aclarado de brotes en las zonas donde nazcan más de dos desde un mismo punto o exista una aglomeración de nuevos tallos y hojas.

La ramita anterior ya pinzada y aclarada.

Vemos ramitas secas.

Estas ramitas no han llegado a brotar por la razón que sea. Las cortamos para limpiar la estructura.

Una vez limpiamos lo superfluo la ramita se ve mejor y mejoramos su aspecto visual, sin nada que distraiga a la vez que mejora la entrada de aire y luz.

La mitad derecha del bonsái ya está arreglada. Ahora repetimos el proceso en la otra mitad.

El musgo ha crecido demasiado.

Una de las cosas que debemos cuidar también es el estado de la superficie. Si el musgo crece demasiado, como es el caso de nuestro bonsái, tendremos que cortarlo para evitar que “trepe” por el tronco o que nos oculte la visión del nebari.

Podemos recortarlo con las tijeras para rebajar su altura.

Pueden quedar calvas.

Si el musgo ha crecido demasiado rápido, sus fibras serán delicadas y se arrancarán con facilidad, si queremos evitar que se rompan desde la base deberemos cortar muy poquito a poco, de lo contrario arrastraremos con las tijeras y se desgarraran las fibras del musgo.

La otra opción es raspar la superficie con una espátula o similar, en este caso hemos usado la parte de atrás de las pinzas que utilizamos para quitar el exceso de hojas.

En nuestro caso, nos da igual conservar el musgo porque vamos a trasplantar la temporada que viene así que raspamos y eliminamos todo el musgo.

También se ha cepillado el nebari y la base del tronco para quitar el musgo trepador.

Veamos ahora algunas cosillas a corregir en el futuro:

Desde esta vista tenemos dos ramas naciendo al mismo nivel.

Tal vez se aprecie mejor con esta fotografía.

Habría sido mejor cortarlas en el primer trabajo de diseño pero por dejar el bonsái “más vestido” se dejó para más adelante. Este invierno se decidirá.

Otra zona con exceso de ramas naciendo demasiado cerca.

 

Y estas dos también son problemáticas pues salen del mismo punto.

Visto desde el lado contrario.

La zona se está abultando bastante. De este invierno no puede pasar sin solucionarlo.

En el caso de este bonsái, cuando lo diseñamos, dejamos ramas de más para que no se viese tan despoblado de vegetación. De todos modos, en todos nuestros bonsáis, cada cinco o diez años nos vamos a ver en esta situación puesto que las ramas se “acercan” debido al crecimiento, al engordar, la distancia entre ellas se hace más pequeña y, de igual forma, ciertas ramas se hacen bastas y es necesario corregirlas con una poda fuerte para seguir mejorando nuestro bonsái que, de lo contrario, acabaría estropeando su estructura perdiendo su gracia.

Como este trabajo de formación lo hemos hecho pensando en quien se inicia en este maravilloso arte del bonsái, esas ramas que dejamos de más servirían también para este propósito, que podáis enfrentaros a una decisión así cuando llegue el momento de corregir vuestro bonsái en el futuro porque puede que no coincida en tiempo con nuestro ejemplo.

También este invierno veremos un análisis del frente del árbol y cómo tomar las decisiones de qué ramas eliminar y por qué, basándonos en todas las posibilidades del árbol con la mirada puesta en su futuro desarrollo. En ese momento realizaremos el trasplante prestando especial atención a las diferencias entre ese primer trabajo de raíces que realizamos a este olmo y el que vamos a acometer en unos meses.

Vista lateral derecha.

Si conservamos el frente actual todavía tiene que crecer la parte central del ápice. Si lo cambiamos al lado opuesto, deberemos dejar crecer la parte derecha y acortar bastante la zona izquierda.

2019/09/02 Frente actual.

¿Qué haremos? ¿Por qué?

Lo veremos en el siguiente episodio de Bonsái paso a paso.

¡La décima entrega se presenta emocionante y muy didáctica!

¡Nosotros estamos ya impacientes! ¡¿Y tú!?

¡Nos vemos en 2020!

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.