¡Hola!

¡La segunda parte del trabajo de azaleas ya llegó!

Si quieres ver la primera parte ¡ven por aquí!

En el anterior artículo vimos dos fases, pues esta sería una extensión de la segunda, es decir, continuamos quitando los chupones y brotes que van a seguir apareciendo según los vayamos quitando, mas si queremos ahorrar algo de tiempo, lo dejamos para otoño, aunque siempre es recomendable eliminar los chupones que tomen excesiva fuerza para evitar abultamientos indeseados así como para prevenir el posible debilitamiento de las ramas de cuyas bases nacen eston brotes que se quedan con todo el vigor.

Si hemos seguido estas pautas, nos encontraremos con algo así:

Satsuki Korin.
Aspecto de la rama en otoño. En este caso la fecha es 2019/09/27, finales de septiembre.

Esta rama es la misma del artículo anterior pero fotografiada desde el frente. Se pueden ver algún chupón en la base de la rama y también ciertos brotes con bastante más fuerza que el resto.

Empezamos eliminando los chupones, los brotes que salen en direcciones o localizaciones incorrectas o indeseadas y quitamos algunas de las hojas “colganderas”.

Una vez dejamos limpia la parte de abajo de la rama pasamos a la zona superior.

Satsuki Korin.
No hace falta cortarlo con el “nivel láser”.

Solo cortaremos los brotes que se salen demasiada del perfil de la rama. Si ajustamos demasiado perderemos las yemas de flor del año que viene.

Satsuki Korin.
En la rama trasera los chupones llevan “más alegría”.
Satsuki Korin.
Repetimos el mismo proceso.
Satsuki Korin.
Tras limpiar la parte de abajo, desalambramos a medida que arreglamos el perfil superior.

En una azalea con este nivel de ramificación debemos seleccionar los brotes igual que en la poda post-floración dejando solo dos naciendo de un mismo punto.

Satsuki Korin.
Aprovecharemos para sustituir esta ramita.

Dejamos uno de los chupones para acelerar la cicatrización de una gran herida y ahora la reemplazaremos por el brotecito que nace en su base. Si dejamos que se desarrolle en exceso nos encontraremos con una cicatriz casi tan grande como la que tratamos de cerrar.

Dejamos un pequeño tocón.

En este caso, el mantener un trocito de la rama nos servirá para proteger ese pequeño brote aunque, si no lo tuviese también conservaríamos el tocón porque vamos a entrar en la temporada de reposo y el labio de cicatrización va a detener su desarrollo en breve y no obtendríamos el mejor resultado.

¡Y ya tenemos nuestra azalea lista para pasar el invierno!

Recordad que en los primeros trabajos de diseño, cuando tenemos poca ramificación solo eliminaremos los chupones y los brotes excesivamente largos de zonas donde no necesitamos longitud, sin embargo, no haremos selección de brotes ni limpieza de hojas para que el árbol tenga más follaje y, de esa forma, también tendrá más vigor para pasar los rigores invernales. En algunos casos, para aumentar esa fuerza, en febrero eliminaremos las yemas de flor para que la energía se concentre en el crecimiento.

¡Hasta pronto!

David Soto.

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