Los tensores son de inestimable ayuda en el diseño de nuestros bonsáis pues nos permiten mover o sujetar ramas o troncos que, solo con el alambre, no lo podríamos hacer. Si nos ayudamos de un jack, una palanca, un trinquete o un sargento, podremos multiplicar nuestra fuerza de acción.
Pero, ¿cómo usamos los tensores?¿los podemos poner donde queramos?¿de qué material podemos hacerlos?

Vamos a responder a todas estas preguntas.

El material para hacer los tensores depende de la fuerza de resistencia que deban hacer los mismos. Podemos usar incluso aluminio, aunque es la peor opción ya que se parte con facilidad al aplicar tensión. Si vamos a doblar o sujetar una rama o tronco muy finos, nos servirá, sin embargo es algo que podremos hacer con un alambrado eficaz adecuando el calibre a la cantidad de movimiento que queramos imprimir.
Lo ideal es usar cobre o acero galvanizado. El primero es muy discreto y resistente, lamentablemente es muy caro. Lo usaremos para exponer o para trabajos más de refinado. Siendo para los primeros trabajos, lo más sensato es el acero galvanizado que nos da una resistencia a la tensión muy elevada por un precio irrisorio. En la mayoría de las ocasiones vamos a cambiar el tensor de lugar y se va a perder mucho alambre en el proceso, hacerlo con un elemento tan caro como el cobre es tirar el dinero. Y esto nos lleva a la última de las preguntas, el cómo.

Este pino será nuestro sujeto para mostrar la forma de utilizar los tensores. 15x45cm.

Buscamos el mejor frente y tenemos este:

El lateral izquierdo será la nueva parte frontal. Aquí ya hemos puesto la rafia y el alambre.
Lateral derecho. Será la espalda del bonsái.

Viendo la parte trasera del nuevo frente vamos a explicar cómo doblar.

En magenta el punto donde cortaremos y en cian la futura posición del tronco.

Para llegar a ello doblaremos hacia la derecha(desde este punto de vista, desde el frente es al revés) y levantaremos cerrando la apertura del tronco llevándolo casi a la horizontal, volveremos a levantar creando una nueva curva y moveremos hacia atrás y para finalizar giraremos hacia la iquierda.

Nos ayudamos con el primer tensor.

Hemos doblado hacia la izquierda(desde el frente) con las manos pero, al no tener casi espacio para poner las manos en el tronco, el grosor de este, su dureza o falta de flexibilidad y el calibre de alambre usado, pondremos un tensor que nos va a facilitar la labor sobre manera. Desde este punto tiramos hacia la izquierda y hacia arriba (un poquito en las dos direcciones) y de manera más ostensible, cerramos el espacio existente entre el tronco (la parte que no movemos) y la rama que lo continúa.
Hasta poner el tensor hemos avanzado esto:

Lateral derecho antes.
Ahora.
Trasera antes.
Ahora.
Ponemos un nuevo tensor.

Cambiando el punto de anclaje vamos a seguir cerrando la curva llevándola hacia el frente, levantaremos, pero, sobre todo, moveremos hacia la derecha. Conservamos el anterior tensor de manera que, si se nos parte el alambre por fatiga en la torsión, tenemos este de seguro evitando que se vuelva de golpe a su posición original (está alambrado y no llegaría hasta su punto de inicio, pero sí evitaríamos un movimiento brusco).

Daremos una curva en este punto.

Como se ve, el alambre se separa ya que estamos doblando desde donde indica el palillo. Si no estuviésemos usando tensores, no podríamos dar esa curva en esa zona con la misma facilidad.

Lateral izquierdo antes.
Ahora.
Se ha seguido separando como estaba previsto.
Se ha aflojado nuestro primer tensor.

Torsionaremos el alambre para ajustar hasta el jin en el que nos apoyamos.

Ajustamos a medida que avanzamos. ¡Ya nace un ápice!
Espalda.

Hasta ahora tirábamos de la rama desde el punto marcado con la flecha cian hacia los dos jines, primero al de la izquierda del frente y luego al de la derecha. Ahora pondremos el tensor en el lugar que indica la flecha verde hacia el jin de la derecha del frente (en esta imagen queda a la iquierda).

El frente elegido antes de comenzar.
Ahora.

Vemos cuánto se ha cerrado la curva. Como suele ser costumbre, el anterior alambre del tensor lo hemos dejado por si nos hacía falta para usar un seguro o cambiar la dirección de la torsión.

Parte trasera con el esquema a seguir.
Objetivo logrado.
Lateral izquierdo justo antes de usar los tensores.
Tras el último doblado con los tensores. Ha quedado casi pegado al tronco. Todo el verde sigue en la parte trasera. Lo resolveremos con el resto del alambrado.
Volvamos al antiguo lateral izquierdo. ¿De aquí sacaremos un bonsái?

Nos queda ahora la labor de hacer un bonsái colocando el verde. No parece tarea fácil. Todo el follaje se encuentra todavía en la parte trasera y, visto desde aquí el tronco sale casi vertical, se mueve hacia la derecha en ángulo casi de 90º con una línea recta sumada al jin que manda muchísimo movimiento hacia la derecha y las hojas también en ese lado. Para compensarlo hay que hacer varias cosas.
Poner el frente en su sitio que es visto un poco más desde la izquierda, se ha mantenido este lateral de la maceta en las fotos porque nos estábamos fijando en los cambios de las antiguas diferentes caras del árbol. La segunda foto del post nos indica esto que decimos.
Con ese giro ya reduciremos la distancia visual del tramo recto del tronco a la vez que el verde se desplaza un poquito más hacia la izquierda ayudando al equilibrio.

Además de esto deberemos mover el tronco en su parte final (el tramo desde donde tiramos con los primeros tensores), hacia la izquierda y hacia arriba. La primera rama se levantará por encima del tramo recto y lo ocultará, al menos parcialmente contrarestando esa línea de movimiento tan fuerte que nos desequilibra tanto el diseño. Y el ápice lo llevaremos hacia la derecha con el movimiento general del árbol. Aunque esto no lo veremos paso a paso.

Lateral izquierdo. Aun debe ir algo más hacia el frente el verde pero se ha adelantado lo suficiente.
Espalda. Antes tenía todo el verde y ahora nada. Se dejarán crecer hacia atrás algunas ramas de la parte superior.
Lateral derecho. El eje queda algo hacia atrás como decíamos pero el verde es el que hay ahora mismo, con el crecimiento lo arreglaremos. El jin y la curva del tronco nos dan profundidad.
Esquema de líneas de movimiento.

Queda algo vacío de verde en la parte posterior mas lo solucionaremos con el futuro crecimiento. El bonsái no se puede hacer de una vez casi nunca, sobre todo en los primeros diseños. Si se trata de la remodelación de un ejemplar maduro nos será más sencillo porque la cantidad de ramificación es más abundante y quedará más acabado.
Volviendo al diseño, el tronco nace hacia la derecha y un jin casi horizontal nos lo remarca, luego vuelve hacia la izquierda subiendo endiabladamente para cambiar de dirección bruscamente bajando hacia la derecha. La primera rama enmarca ese movimiento. Se va hacia atrás y vuelve hacia adelante, este movimiento no se ve desde el frente, sin embargo, nuestra mente indica al ojo la dirección a seguir con la imaginación (flecha azul). El jin resultante de la poda compensa el movimiento hacia la derecha del ápice.
Como se ve, la cantidad de flechas verdes nos indican un movimiento predominante hacia la derecha y por contra, solo tres líneas contrarias son capaces de compensar esa tendencia general dando equilibrio dinámico a nuestro bonsái.
No nos limitemos a poner un triangulito de verde sobre los troncos de los árboles, analicemos todos los vectores que señalan movimiento y usémoslos en nuestro favor para indicar un movimiento general del diseño, este puede ser muy acusado o casi imperceptible, pero debe “ser”.
Y deberíamos tener unidad entre el ápice y el fluir principal del bonsái, no pueden ir en direcciones opuestas. La cima acompaña o es neutral, pero si es contraria genera confusión y una cosa es generar tensión con las líneas de dirección de cada elemento, pero otra muy distinta es no saber hacia dónde se dirige.

Frente. 20x20cm

Esperamos que os resulte útil y os guste.
¡Hasta la próxima!

David.

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