Un mame de OFIBRAS.

Como el título indica, vamos a crear un mame de pino silvestre usando sólo la primera rama (Only the FIrst BRAnch School) de un árbol más grande.

Cuando afrontamos el diseño de un bonsái valoramos las posibilidades de cada ejemplar para tratar de obtener el mejor resultado de cara al futuro del árbol.
El prebonsái.

En la imagen ya se habían cortado las ramas drásticamente. Eran largas y con el verde alejado, se podría hacer un doble tronco vertical aprovechando todo y, con años de cultivo, obtener un bonsái majete. Pero no estamos para tonterías. Usando solo la rama baja conseguiremos un mame de calidad en bastante menos tiempo. Ya se había modelado el año anterior siguiendo este objetivo y ahora estaba listo para un segundo trabajo.

Las curvas dadas se han abierto al desalambrarlo.

En el verano anterior hicimos unos injertos de ramas durante una clase. Es posible que antes de cortar el tronco original injertemos raíces para aprovechar el material ya que tiene una corteza bonita.

Las ramas injertadas.
Colocamos un tornillo para tener un punto de anclaje donde sujetar el tensor y así poder doblar con facilidad.
Vista lateral.
Tras el modelado. Vemos que hacia la derecha sale un primer tirasavias para ayudarnos en su formación.
Así quedó nuestro pequeñín.

Aun es pronto para visualizar el potencial del bonsái. Se han colocado las tres o cuatro ramitas con las que formaremos todo el árbol. Una primera rama, una de contrapeso y una trasera. El resto se completará con el ápice que, ahora mismo es un brote al igual que las otras ramas y que habrá que dejar crecer y engordar para adecuar su tamaño al grosor del potente tachiagari.

Obtener un gran material de un prebonsái con pocas cualidades es siempre una gran alegría y cierto es que debemos trabajar durante varios años, mas el ejemplar será de muy alto nivel. Mientras lo vamos formando injertaremos esas raíces para separar el tronco original y poco a poco, iremos reduciendo la maceta hasta llegar a la ideal. Disfrutemos el proceso.

Esperemos que os haya gustado el trabajito. En un par de años, más o menos, publicaremos cómo va evolucionando este pinito.

Recordad que: ¡agua del cielo no quita riego! ¡Hasta pronto!

David.