Pequeña reforma.

¡Hola de nuevo!

Este de hoy es un trabajo de esos que hay que hacer pensando más en el futuro que en el presente o, dicho de otro modo, el objetivo es reformar el árbol en varios años porque ahora no tiene verde suficiente.

Evaluar el material para adaptar la forma de trabajar:

Se trata de un pino blanco japonés injertado en un pie de thunbergii.

El primer problema es que el nebari no ha sido bien trabajado en origen y habrá que ponerle remedio en el siguiente, dentro de una o dos primaveras. El siguiente y más habitual es que la corteza del pie es más gruesa que la de la púa y, para más inri, lo ha hecho dibujando conicidad invertida.
Pero la mayor dificultad en esta reforma es que, tras ser trasplantado la temporada anterior, brotó con poquita fuerza y eso no nos facilita el modelado porque no tenemos longitud en muchos puntos. Por otro lado, los interiores de las ramas están bastante vacíos, por lo que habrá que centrarse en un buen cultivo para poder corregirlo.

Nuevo frente elegido. El movimiento mejora y la disposición de las ramas es buena.
Desde esta vista, la rama trasera se ve que nace por debajo de la principal, pero desde el frente se ven al mismo nivel.

Esta es la primera decisión que vamos a dejar para la temporada siguiente. Usaremos esa trasera acortándola, pero en el futuro, la convertiremos en jin haciando shari hacia abajo para disimular un poquito la conicidad invertida que provoca la corteza. De momento nos vale para conservar vigor en el árbol, que es algo primordial para poder llegar a buen puerto con el nuevo diseño.

Se ve una cruz en el punto que mencionábamos.

De momento, disimulamos un poco el cambio de corteza bajando la rama frontal. Hemos podado varias ramitas para redistribuir la fuerza al interior de las ramas y ganar en conicidad, a la vez que hemos quitado las ramas que nacían en rueda de carro en algunos puntos dejando solo dos. Donde se encuentran las primeras ramas de la izquierda que aun no se han modelado se han quitado cuatro ramas. La zona del ápice también era un poco galimatías y ha habido que podar muchas ramas defectuosas, eso hará que las restantes aquieran el vigor que iba destinado a las que se han quitado.

Resultado final.

Se ha puesto hincapié en abrir las ramitas para facilitar la entrada de luz y ventilación que ayudarán a la brotación de yemas interiores. Algunas de las ramas secundarias se han movido a diferentes alturas para dar mayor volumen y crear más dinamismo. Recordad que solamente estamos sentando las bases para el siguiente modelado. Hemos hecho un modesto esquema para que veáis a dónde queremos llegar. Os lo dejamos aquí debajo junto con la foto inicial:

Varias ramas deben ganar en longitud además de necesitar brotes internos. Al menos las dos raíces marcadas se han de corregir en el siguiente trasplante. Se ha borrado la trasera que queremos cortar y se puede vislumbrar el efecto deseado. También se ha marcado por dónde bajará el shari unido al jin.

Reconocemos que hay que ‘echarle imaginación’, pero en el siguiente trabajo podremos dar algo más de ‘brillo’ al modelado.

No tengamos prisa en llegar a un buen resultado porque, generalmente, el trabajo más importante de un bonsái se hace en ‘silencio’, esos cuidados diarios que nos ayudan a alcanzar metas poco a poco. Un modelado se hace en unas horas o en un par de días o tres, los otros trescientos sesenta y pico hay que regar, abonar, vigilar su estado, desalambrar, quitar hierbitas, girarlo en el estante, proteger de las inclemencias meteorológicas…

Esperemos que os haya gustado y que podamos mostraros pronto el siguiente trabajo que, dependerá en su alcance y finura, de los cuidados de su dueño todo el tiempo entre los dos modelados.

Un saludo.

David.