Mekiri tardío y poda de aclarado.

¡Hola, familia bonsailera!

El pino silvestre es una especie ideal para hacer bonsái por sus características estéticas pero, además, reacciona muy bien a técnicas de pinzado de diversa índole y en variantes casi ilimitadas.

Es el caso de este Mekiri tardío. Normalmente, esta técnica de pinzado está casi reservada al Pinus thunbergii, aunque casi todas las especies, por no decir todas, de Pinus, funcionan muy bien siempre que tengan las condiciones óptimas de salud. De igual manera, la época idónea para realizarla es a finales de junio aproximadamente. ¡Pues nosotros lo vamos a hacer el 19 de septiembre!

-¿Estás loco?

-Pues un poco y, a veces, ¡me como lo blanco del jamón! XD

Para que os hagáis una idea de la confianza que tenemos en esta técnica realizada en esta época, veréis que no hemos escogido un plantoncito cualquiera: aplicaremos la técnica en Zeus. Así de seguros estamos.

Aspecto de ‘la criatura’ tras dos temporadas de libre crecimiento para ponerlo a tono.
Lateral izquierdo de nuestro querido Zeus.

Para tener éxito lo más importante es que nuestro pino silvestre rebose vigor:

Yemas de más de 1cm de longitud. Un poquito fuerte sí que está…

Veamos una rama de ejemplo sobre cómo realizar este trabajo:

Esta es nuestra rama de contrapeso, la primera del lado derecho de Zeus.
Este es el lugar en el que se corta el brote cuando realizamos el mekiri.
Como en la zona marcada con el círculo rojo tenemos un pequeño brote, podemos cortar al inicio del brote del año anterior.

Es primordial que la fuerza del árbol sea abrumadora para que se pueda hacer el mekiri cortando tan atrás. Aun así, siempre que sea posible, nos aseguraremos de que tenemos un brote o una bifurcación por detrás de la que vayamos a hacer el mekiri del brote de hace dos años.

Este es un ejemplo claro. En esta ramita cortamos el brote de dos años y dejamos intacto el lateral.
Aquí aclaramos directamente. El brote que sostenemos en la mano tiene una ramita saliendo cerca de su base, de modo que cortaremos desde la base de dicha bifurcación.
Este aclarado ayuda a redistribuir el vigor desde las zonas fuertes (el brote que cortamos) a las más débiles y nos es de utilidad de igual modo para que la producción de yemas tras el mekiri pueda ser más abundante.
Aquí se nos está formando un ‘tridente’ con el engorde de la ramificación.

Si lo dejamos así, se acabará por abultar al salir más de dos brotes desde un mismo punto. No es exactamente la misma zona, hay todavía algo de diferencia, pero con el crecimiento se irá reduciendo la distancia. Cuando se hace selección de brotes o yemas, debemos tener en consideración el futuro crecimiento para evitar que nos ocurra esto. Por otro lado, podemos ‘fallar’ en nuestra selección de manera intencionada con un fin en mente. En este caso mantuvimos más verde en la zona, dando apariencia de más madurez en la planta, del mismo modo, esa mayor cantidad de vegetación ayuda a aumentar el vigor de la planta y a engordar las ramitas, así como a fijar su posición tras los alambrados. Ahora podaremos el eje central que, por norma general es la ramita más larga y gruesa con lo que ganaremos en movimiento en la estructura y mejoraremos la conicidad de la ramificación.

Cortamos la ramita en cuestión y proseguimos con el mekiri.
Aspecto tras el trabajo.
Limpiaremos algo de acícula vieja y puede que también algo de la de este año en los brotes que dejamos sin tocar. En el resto quitamos las hojas algo más feas o amarillentas y algunas de las de la parte inferior.
Primera rama en la que terminamos el mekiri. En este caso, la de contrapeso.
Así quedó tras el mekiri en todo el árbol.

Ahora vamos a alambrar para ordenar la ramificación, de esta manera abriremos las ramas para que la luz del sol pueda incidir en su interior y favorecer la aparición de yemas traseras.

Comenzamos igualmente por la rama de contrapeso.

Es un poco larga, de modo que cortaremos dejando las ramas de más atrás. Haremos un jin.
Ramas podadas y por podar.

Abajo, en el círculo rojo, la rama que acabamos de podar. En el púrpura, arriba a la derecha, una rama trasera que sobraba y a la que también convertimos en jin para aumentar la sensación de vejez . En la elipse verde tenemos una rama que podaremos para abrir espacios. Según va ganando en madurez nuestro bonsái iremos aclarando y sustituyendo ramas.

Una vez podada.
El agujero en la copa es considerable.
Al alambrar cubrimos esos espacios vacíos. Aun es demasiado hueco, pero con los crecimientos posteriores lo corregiremos.
La rama principal lleva tres años sin pinzado alguno para alargar. Del mismo modo, la rama justo por encima, también se ha dejado alargar.
El alambre puesto ahí es de tres milímetros. Haceos una idea del calibre de las yemas.

Las dos ramas en cuestión tenían longitud suficiente para llegar al perfil de la copa idóneo pero, de haberlas posicionado allí, lo tendríamos que haber hecho dejando las ramas lo más rectas posible y esa no es la manera correcta aunque sí la más rápida y hay quien prefiere esa rapidez. Debemos trabajar la estructura de las ramas bien desde el inicio para que tengan gracia en el futuro. En otro estilo de árbol sí podemos dejar las ramas más rectas, pero en un bonsái con tantas curvas en el tronco, la ramificación debe acompañarlo.

De igual manera, estas dos ramas poseen yemas de más de un centímetro de longitud. Si las dejamos así, tras haber hecho el mekiri de manera tan agresiva, estas ramas se llevarán toda la fuerza del árbol y en el resto no creará yemas puesto que aquí ya tiene unas con un vigor, además considerable, de modo que nuestro bonsái podría ‘decidir’ prescindir del resto de la ramificación y centrarse en estas ramitas, por lo que debemos hacer que haga el esfuerzo de producir yemas en todo el árbol.

De modo que cortaremos las yemas. En esta punta en el centro de la imagen y abajo, al quitar la yema podemos apreciar dos yemas mucho más pequeñas en su base, esas sí las dejaremos sin cortar. *
Tras eliminar todas las yemas gigantes.
Vista lateral derecha. Se aprecian los espacios abiertos y se ve el tirasavias del ápice que debe crecer todavía puesto que la parte más alta de la copa queda atrás todavía. Del mismo modo que la rama principal aún ha de alargar otro poco.
Recordemos que nuestro perfil ha de ser más o menos triangular, desde cualquier lado. Y el ápice ha de inclinarse hacia el frente. Podemos apreciar las zonas a desarrollar en esta vista lateral derecha.
Y así queda tras el trabajo. Al alambrar tras el mekiri, las ramas no quedan con un aspecto limpio puesto que las acículas crecen más desordenadas cuanto más edad tienen y por eso no podemos dar un acabado tan bonito como con los brotes del año.

Podéis ver su trabajo de diseño en la revista Bonsái Focus nº11 de la edición en español y una evolución resumida pinchando aquí.

Ahora tenemos que esperar a que desarrolle yemas, cosa que se producirá durante toda la temporada de letargo, desde el momento del trabajo hasta el inicio de la brotación que, en nuestro jardín, puede retrasarse hasta abril. El árbol tiene tiempo de sobra y nosotros tenemos paciencia en igual cantidad.


Tic, tac, tic, tac…

Cinco semanas más tarde ya podemos empezar a ver yemas creciendo. A simple vista ya habíamos visto signos de brotación un poco antes, pero esperamos un poquito para que sean perfectamente apreciables en foto. La rama que veremos es la de contrapeso, la primera rama de la derecha:

Podemos apreciar las minúsculas yemas entre las hojas.
Un poquito más de cerca se aprecia mejor.
Cambiamos el enfoque de la cámara al brote más cercano.

Evidentemente, los brotes a los que solamente se le ha quitado la yema de esta temporada o, en el caso de haberse realizado el mekiri, se ha hecho de modo normal quitando el crecimiento del año, han tenido una producción de yemas más rápidamente y con mayor vigor.

Brotes con mekiri cortando el brote del año. Cada uno ha desarrollado dos yemas y de mayor tamaño que los ejemplos previos.

Esperamos otro poco y…

Vemos las yemas del primer ejemplo a las siete semanas, han pasado quince días. Han crecido un poquito más.

Los brotes marcados con flechas recibieron un mekiri más agresivo y tardarán más en mostrar yemas nuevas. De hecho, es posible que algunos no formen brotes nuevos. Es un riesgo asumible.

Veamos ahora como están los brotes de la rama principal a los que solo quitamos las MEGAYEMAS:

En el momento del trabajo el 19 de septiembre. Se trata del mismo brote de la imagen inferior (nótese que no se habían quitado todavía todas las yemas centrales en cada ramita).
Las yemas son visiblemente mayores. La flecha indica el lugar donde salía una tercera, la más grande y que quitamos para favorecer el equilibrio de vigor. Seguramente salgan más de aquí a la primavera y tendremos que aclarar el exceso eliminando siempre las más vigorosas en detrimento de su orientación que, en este caso, es el factor menos importante en la selección.

Recordemos que, en estos brotes donde solo quitamos la yema, ya tenían de dos a tres yemas formadas. En el caso de este ejemplo, la pequeña yema de la derecha es la nueva, que sería la cuarta de este brote.

Esperaremos la formación de yemas y publicaremos una actualización en el momento del trasplante.

De momento ya queda probada la eficacia del Mekiri tardío. ¡Nos vemos en primavera con las novedades en el estado de Zeus!

Esperemos que os haya sido de ayuda este artículo y que podáis ponerlo en práctica la temporada que viene. Mientras tanto, podéis centrar vuestros esfuerzos en preparar los bonsáis para que tengan el vigor suficiente para aplicar esta variante del conocido mekiri de los pinos.

Un saludo.

David.


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