Cuando trabajamos un árbol, lo ideal es hacerlo sin prisas y respetando los ciclos vegetativos. Este es el ejemplo de un pino silvestre trabajado en varias etapas.

 

El primer trabajo.

Había tres opciones de diseño. Con la rama baja, con la rama superior o con las dos. El dueño decidió que con las dos ramas a pesar de la dificultad que entrañaba un diseño de esa índole, así que se procedió al modelado de las mismas. Como la torsión en la rama baja fue muy fuerte, no se alambró el resto del verde de la misma ni se eliminó aguja vieja en todo el árbol. El aspecto de la primera rama es algo desangelado, pero no se podía doblar más sin comprometer la salud, así que paramos y ya ajustaríamos el año siguiente.

El segundo trabajo. 2017

Un año después. Se cambiaron algunas barras y tensores y se modeló completamente. Como se puede apreciar, se ha remodelado la rama baja de nuevo para integrarla mejor en el conjunto. En este caso tampoco se eliminó aguja vieja para que el pino no perdiese vigor.

El tercer trabajo. 2018

Ahora sí hemos eliminado acícula vieja equilibrando el vigor del árbol. Esta primavera el objetivo es hacer el mekiri, de forma que obtengamos una gran brotación interior de cara a la primavera de 2019, donde lo trasplantaremos.

A partir de este momento nos centraremos en refinar el árbol aumentando la ramificación. También iremos separando y resaltando las masas de verde en pequeñas zonas para que el conjunto no se vea pesado.

Es un placer ver cómo mejoran los bonsáis con los años de trabajos bien hechos. Solo tres años separan la primera de la última foto, en otros dos, lucirá un aspecto espectacular.

Hasta pronto.

David.

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