Una «varita» de madera de pino bermejo con corazón de dragón. La magia circundante hará el resto y una gran serpiente surgirá para surcar el cielo.
Tal vez nos hemos pasado de mística pero, puede que la ocasión lo merezca, porque de modo contrario, ¿cómo es posible pasar de esto?:

¿A esto?:

Bueno, pues este es el hechizo: SERPENSORTIA Practicad hasta dominarlo.
Si habéis echado un vistazo al enlace o, si ya lo hicisteis en su momento, os haréis una idea del trabajo realizado y las pautas que seguimos.
Pues, tras ese modelado de la copa en un primer esbozo, lo dejamos crecer sin impedimentos, luego llegó el momento de quitar la cinta protectora y, un tiempo después, los alambres «finos». Solo dejamos los de 5 y 6mm que estaban sobre la cinta hasta el momento de este refinado de la copa. Un poco antes de eso, a finales de agosto, podamos algunas puntas fuertes de ciertas ramas para equilibrar el vigor. Y así llegamos hasta esta pinta tan desaliñada en octubre:

Lo primero en este caso es quitar la barra de tretracero y los tensores si es posible, en caso de que sean necesarios, trataremos de cambiarlos de posición o de volverlos más discretos y quitaremos ya los alambres gruesos.
Como el tronco se ha abultado en ciertas zonas de torsión y, según lo previsto, abriremos sharis en los lugares mencionados para dar más carácter y, además, corregir esos engrosamientos.

Otra de las cositas a corregir del primer modelado de la copa es la rama principal. Muy larga y que se mantuvo para no perder vigor y además, ayudar a la fijación de la posición de tronco y ramas, lo cual, como se puede apreciar en la imagen, ha salido perfecto, ya que, con tan solo un tensor, se mantiene todo en su lugar. Ahora pondremos otra tanda de ellos para modificar la rama principal y para ajustar ciertas curvas de la parte superior que deben mejorar.

Ponemos el tensor donde nos permita doblar aunque no sea en su lugar definitivo. Ya lo cambiaremos después.



La trompa de elefante de la primera rama la aplastaremos sobre la masa de verde que queremos antes de eliminarla. Hemos acortado bastante, pero necesitamos dejar verde de más para favorecer, como estaréis imaginando, que se fije la posición y que se recupere más rápido el vigor de la rama que, al ser la más baja, tendrá tendencia a tener menos fuerza.

Se pueden apreciar varios tensores más para corregir la posición de varias ramas.
Vamos a repasar el análisis del anterior trabajo…


Y estos eran los pensamientos de cara al trabajo actual:
La rama de contrapeso oculta las curvas del tronco. En un futuro, se colocará dejando espacios para ver cómo se mueve el tronco.
En la masa de verde dibujada en el ápice, se cubrirá la parte final del tronco, pero siempre dejando visible el tramo que gira hacia la derecha, acompañando el movimiento general.
Al final, todas la líneas de movimiento deben sumar y restar de tal manera que, el resultado, sea que el bonsái fluye hacia la derecha.
Tal vez también añadamos algún shari en ciertos puntos de cara a mejorar el aspecto del tronco en algunas zonas.

Como se puede ver, hemos «aplastado» la trompa y se han realizado los ajustes previstos desde marzo de este año. La copa ahora está más proporcionada, el ápice está en su sitio, se han añadido los sharis y se han corregido ramas y masas de verde para poner más orden en el diseño.
Comparemos los «acabados» antes de mostraros el resultado de los últimos retoques y de quitar la mugre de la imagen en forma de herramientas, alambres…


Es evidente la mejora. Está pidiendo una maceta mejor y plantarlo en su posición ideal, pero telita…

Se han dado las últimas correcciones como quitar alguna acícula «colgandera», reposicionar algún brote o ramita (donde más se nota es en los brotes de la izquierda del ápice), también hemos aplastado un poco más la «trompa de elefante» de la rama principal, la hemos recortado un poco y, seguramente, en el próximo verano, la eliminaremos completamente ya que es excesivamente gruesa y hace una forma bastante horrenda. Pero ahora cumple su función perfectamente: rellena un espacio que, de otro modo, quedaría demasiado vacío, entonces, mientras la primera rama se desarrolla la próxima primavera, esta ocupa ese hueco. Al poseer un extra de verde, el paso de savia y el vigor de esa zona será mayor, lo que ayudará a dos cosas, la primera, que no pierda fuerza la rama más baja del tronco y segundo, que al tener ese flujo de savia aumentado por la cantidad de acículas, cuando este lignifique, la posición de la rama se fijará con más fuerza, facilitando que podamos reposicionarla el otoño próximo con mucha menor cantidad de alambre, favoreciendo la limpieza de la rama al no verse cargada de alambres.
Como decíamos en el artículo inicial, la paciencia paga y, si hacemos las cosas sin apresurarnos, será más fácil obtener los resultados deseados.
Tras el trabajo, hemos aplicado lignina reparadora y quitosano para dotar al pino de defensas extra contra el posible debilitamiento de la planta tras los trabajos y de un escudo que lo proteja de las plagas que podrían tratar de atacarlo.
El bonsái es un camino emocionante por el que podemos transcurrir disfrutando de la marcha y si sentimos el cansancio, podemos pararnos a descansar mientras gozamos con las vistas.
Recordad que agua del cielo no quita riego.
¡Nos vemos en la siguiente entrega!
David.

