Frente. Pinus sylvestris. 64x90cm.

Masterclass

¡Hola, familia bonsailera!
Después de un tiempo, estamos de vuelta en el blog con esta entrada para mostraros el árbol que trabajamos en el Congreso ABEAEB 2021 celebrado en Fuenlabrada el fin de semana del 6 y 7 de noviembre.

Ese fin de semana marcó la vuelta a las actividades de las grandes exposiciones del bonsái en España, ¡que ya era hora!

Elegimos para trabajar este maravilloso Pinus sylvestris. Lleva ya dos temporadas plantado en maceta de bonsái con el cepellón lavado a raíz desnuda. El primer año brotó algo más flojillo de lo deseado y se dejó otro año más para que cogiese el vigor suficiente como para ser trabajado con garantías.

Cara A

Así es como quedó plantado de manera que hubiese que molestar menos a las raíces. Es un bonito frente con movimiento y buena disposición de ramas. El último tramo del tronco es muy recto y desde aquí se ve bastante.

Cara B.

Desde este lado también es bonito aunque las ramas están algo peor dispuestas.

Frente elegido. Antes del trabajo el ancho de la copa era de 115cm aproximadamente.

El movimiento del tronco es mucho más dinámico y la parte media alta gana movimiento aunque la parte superior sigue siendo excesivamente recta. Igual que este frente, el opuesto nos valdría también, con la salvedad de que la disposición de ramas es peor.

Como reto del diseño, dar movimiento al tronco con un grosor en el punto de doblado de 4,5cm y con el añadido, que descubrimos al trabajar el tocón de la poda de una rama larga, de que tenía madera muerta en ese lugar en el que queríamos dar una curva. Por suerte, vimos que la madera estaba algo blanda, con lo que se nos facilitaría un poco la labor.

Hicimos un bosquejo del objetivo de diseño:

El diseño aproximado(ya lo sé, dibujo ‘mal de fatal’).

El punto magenta es donde queremos doblar el tronco.

Para doblar sin sustos hay varias opciones, una es agujerear en el punto opuesto a la curva deseada eliminando el duramen para que sea más maleable. La que recomendamos y que aplicamos en esta demostración es doblar poco a poco, con descansos, cuanto más largos sean los descansos más podremos doblar en todos los aspectos, es decir, más grueso o duro puede ser el tronco y más pronunciada puede ser la torsión. Pero es proporcional, a mayor dureza o grosor, mayores han de ser las pausas, pudiendo alargar el tiempo de doblado a años. ¡Años! ¡Estos de Segovia están majaretas!
Pues igual un poco sí, pero es la manera más segura. Como sólo teníamos unas horas habría que ajustar esos descansos y vigilar bien el comportamiento de la corteza y para eso quitamos las capas más gruesas puesto que no íbamos a encintar o enrafiar en esa zona para poder ver exactamente cómo iba la curva. De modo que fuimos doblando y pasando a otras zonas del árbol. Mientras trabajábamos la primera rama (que será la principal) y la rama trasera doblábamos otro poco.

Aspecto al terminar la demostración. Ancho 100cm.

Por circunstancias ajenas no pudimos empezar el trabajo en el horario programado y esas casi dos horas hicieron que no se pudiese ajustar un poquito más el trabajo aunque sí dio como para que se pudiese apreciar la idea del diseño. Se logró doblar el tronco como unos 45º y se redujo unos 15cm el ancho del bonsái.

Unas semanas después le dimos el ajuste final que no pudimos hacer en su momento. Como siempre y, aún a riesgo de ser ‘pesao’, no colocamos todos los brotes ni quitamos hojas viejas salvo para pasar los alambres. El resulado queda menos vistoso, pero la salud del árbol va por delante. El otoño de 2022 ya se podrá colocar en detalle y hacer la selección de acículas como es menester, pero ahora a mayor cantidad de verde, mayor vigor.

Vista lateral izquierda. El pino posee una profundidad impresionante. Desde aquí se puede ver que la zona del ápice queda algo despoblada y se puede apreciar algo la curva dada en el tronco.

La rama principal vista desde la izquierda queda algo atrás, la rama tiene longitud para llegar al punto ideal, sin embargo, eso nos obligaría a suavizar las curvas llevando la rama a ser más recta. Del mismo modo que no quitamos hojas para preservar el vigor, aquí no ‘alargamos’ la rama en el momento y lo haremos con el crecimiento, de ese modo vamos a conservar unas curvas mucho más interesantes y siempre teniendo en mente que el diseño deseado necesita unos años para alcanzar su plenitud, entonces, ¿por qué las prisas? Hagamos las cosas bien hechas pensando en la futura calidad del bonsái.

Frente. Pinus sylvestris. 64x90cm.

A todas las personas que asitieron a esta masterclass, muchas gracias por estar ahí. Nos quedamos sin voz y no pudimos explicar tantas cosas como hubiésemos deseado.
También agradecer a ABEAEB por confiar en nosotros y, como no, a esas dos personas que, amablemente nos acercaron un bocata riquísimo que nos tuvimos que comer como el doblado del tronco: a poquitos y con muchas pausas.
Esperemos que os guste el trabajo y que os sirva de ayuda para mejorar vuestras colecciones. Queda patente que dibujamos mejor con alambre y tijeras que con lápiz y papel, ¿no creéis?

Por cierto, aprovechamos dar la bienvenida a Frozen, así nombramos a este increíble bonsái que entra, por méritos propios, en el camino de convertirse en un material del más alto nivel en unos años.

Un saludo y ¡hasta pronto!
Recordad que AGUA DEL CIELO NO QUITA RIEGO.

David.


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