¡Hola!
Con el cambio de dirección web, hubo algunos trabajos que no pudimos salvar y este es uno de ellos, de los que, afortunadamente, sí conservamos las fotos, así que ¡lo volvemos a montar para vuestro disfrute!
¡Vamos con él!
Hace 4 años en 2015, nos encargaron trabajar este pinus pentaphylla. El bonsái era el típico de producción en serie con una primera rama muy larga.
Tenía un bonito movimiento en el tachiagari con una disposición de ramas correcta. Sin embargo, su estructura era otra cosa. Multitud de ramas naciendo desde el mismo punto y, gracias a la máxima de: se eliminan siempre los brotes que van hacia abajo o hacia arriba, las ramas estaban calvas como la coronilla de un obispo.
En un intento de disimular una zona algo defectuosa en la base, se pegaron placas de corteza, pero de otra especie diferente y además se veían restos de pegamento .
Así que nos decidimos por un cambio de frente. Escogimos la parte trasera, algo levantada del lado derecho, de modo que el ápice se inclinaría hacia el frente y hacia la izquierda.
Había que eliminar zonas defectuosas y lo haríamos poco a poco, dejando algunas ramas de más que se eliminarían cuando las ramas de sustitución alcanzasen el tamaño adecuado.
Las ramas eran casi todas prácticamente rectas y planas, así que debíamos dotarlas de movimiento y volumen.
Poco a poco iríamos colocando a base de tensores todas las ramas. Los alambres los anclamos a una raíz defectuosa sin protección para así restringir el paso de savia y poder cortarla con seguridad en el futuro.
Hemos dotado al árbol de más movimiento y profundidad aunque algunas ramas deberán ganar en longitud.
Desde aquí también podíamos haberlo diseñado, pero las ramas quedaban mejor con el nuevo frente.
El bonsái comenzaba un nuevo y prometedor futuro. Cuando las ramas alcancen la longitud deseada podremos ir pensando en su maceta definitiva y en prepararlo para llevarlo a una exposición nacional.
Esperemos que os guste.
¡Hasta pronto!
David.