El tronco serpenteante con la corteza blanquecina hicieron que la primera imagen que vinisese a mi mente al ver este pino fuese el dragón blanco de la fortuna Fújur.

Los bonsáis deben transmitirnos sentimientos, tocar nuestra alma. Este árbol me llevó de vuelta a la infancia y, sumado a su movimiento, conicidad y bonita corteza,  todo en un tamaño reducido y poco habitual de encontrar, hicieron que decidiese adquirirlo para mi colección personal.

Se diseñó con la mente puesta en que mostrase el movimiento de Fújur sobrevolando los parajes de Fantasía, que se pudiese sentir el viento y las nubes a su alrededor. Que nos trasladese a la infancia y nos conmoviese.

Sin duda este bonsái es de los más especiales que habitan en el jardín.

2018

 

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