¡Hola!

Volvemos con la actividad del blog retomando el diseño de un pino blanco japonés.

Vamos a continuar mejorando nuestro pino pentaphylla, ese que empezamos a trabajar hace tiempo y cuyo artículo podéis releer aquí: https://davidsotobonsai.com/blog-de-bonsai/sacando-el-maximo-partido-a-un-goyomatsu/

La primera foto muestra el aspecto del árbol cuando fue adquirido:

2016/03/10
29x25cm.

 

La segunda imagen es de cómo quedó el árbol al concluir el primer trabajo:

Terminado.
Pinus parviflora pentaphylla.
10x19cm.

La mejora es evidente. Pero no todo es tan bonito. Hay errores por corregir.

La cuestión, cuando afrontamos una remodelación tan importante en una conífera, es que no podemos hacer una poda drástica como lo haríamos en un caducifolio ya que reaccionan de diferente manera. Mientras que estos, al recibir una poda fuerte, brotan con mucha energía, tratando de igualar a la mayor brevedad posible la cantidad de ramas con las raíces existentes; aquellas lo hacen de manera inversa, es decir, al eliminar gran volumen de masa aérea, los árboles prescinden de todas las raíces sobrantes.

Por este motivo, haremos las operaciones de poda de manera paulatina evitando, de ese modo, que puedan morir raíces.

Pinus parviflora pentaphylla.
13-06-2018

La rama principal es completamente recta lo que rompe la armonía con un tronco que nace retorciéndose hacia la izquierda dotando de mucho carácter a nuestro bonsái. El otro punto negativo es que el volumen de la copa es excesivo en realación al grosor y tamaño del tronco.

 

Cortamos la rama principal para ganar movimiento y reducir el tamaño de la copa. También haremos mekiri para favorecer la ramificación interior.

Veamos más detalles y qué haremos para corregirlos.

Un frente alternativo.

Desde este punto de vista, el bonsái se ve potente. Los defectos más visibles son que se ve parte de tronco/rama que va hacia atrás y perdemos el movimiento del tronco que queda hecho un gurruño. También el ápice queda en la parte de atrás. Si nos fijamos solo en el movimiento de la base y en la forma de la copa, queda un diseño resultón y compacto, pero hemos dicho que íbamos a mejorar el árbol sacando su máximo partido y por ese motivo no vamos a recurrir a trampas o engaños. Su primer trabajo era una trápala momentánea cuyo objetivo era dar un aspecto de bonsái mientras el árbol se va preparando para su modelado definitivo.

Tras la poda el árbol mejora su equilibrio entre el volumen de la copa y el tamaño del tronco.

Se ve diminuto en relación con la maceta, ¿no os parece?

Puntos importantes del árbol.

Podemos ver en la imagen superior la zona más relevante del pino.

Abajo a la izquierda tenemos el tocón de la rama principal que convertiremos en jin y que, tal vez en un futuro, continuaremos con un shari de manera que se adelgace un poco esa zona en su base.

En el centro queda la que ahora es la rama principal y que era un brote que nacía muy cerca de la base de la rama que hemos acortado.

El ápice sale justo encima de nuestra primera rama, se dirige hacia adelante y a la izquierda y vuelve hacia atrás bajando. Eso es lo que deberemos corregir en un futuro, levantándolo para que no se hunda dentro de la copa. La que ahora es la zona más elevada de nuestro bonsái es un brote de la rama trasera que deberemos bajar para ajustarlo a su lugar ideal.

Arbol original antes de elminar el tronco principal. Esta imagen es la parte de la derecha de la imagen inicial del post vista ligeramente desde abajo.

Al podar el tronco en el primer diseño, solucionamos parte de un problema: nacían tres ramas de un mismo punto (una hacía las veces de tronco), de manera que se había producido un engrosamiento en esa zona. En un futuro añadiremos un shari a ese jin y haremos lo propio  con la rama que hemos podado ahora. De esta forma podremos aligerar la zona haciendo que no se vea basta ni difectuosa.

Podemos ver la rejilla de drenaje a mucha altura. Era necesario el trasplante. 08-10-2018.

Una de las mejoras a acometer era trasplantar para meterlo en una maceta de menor tamaño, aunque no sea la definitiva. El sustrato estaba muy degradado y el drenaje era pésimo.

El bonsái está bien micorrizado.

Vemos alguna raíz que crece por encima del nebari. Las cortamos.

Una vez podadas esas raíces, la base se ve más limpia y en un futuro podrá ser un bonito nebari.

Los defectos en las raíces también hay que corregirlos en cada trasplante porque de otra manera solo van a ir a peor y cada vez nos dará más miedo enmendarlos porque de igual manera será más peligroso hacerlo. No lo demoremos si motivo.

Vista lateral derecha.

El siguiente paso será bajar las ramas traseras y corregir las posiciones de todos los brotes. También levantaremos el ápice que está muy apretado, pero primero dejaremos reposar el árbol unos meses. Cuando veamos que no hay ningún problema tras el trasplante, modelaremos la copa. No es un trabajo estresante para el árbol si se hace solo, sin embargo, sumado a una poda de raíces sí lo es, así que recordad que las prisas no son buenas consejeras.

Pinus parviflora pentaphylla.
Aspecto tras el trasplante a falta del modelado en detalle que haremos más adelante. La maceta nueva también es grande, si bien es cierto que su tamaño es mucho más acertado y  nos ayudará que se vaya acostumbrando a una maceta menor de cara al tasplante definitivo.

Si comparamos esta foto con la del resultado del primer diseño, podemos observar que la calidad del bonsái ha aumentado otro punto más ya que la copa caía en exceso hacia la izquierda y el ápice se encontraba demasiado a la derecha, creando confusión. Del mismo modo, el equilibrio entre la copa y el tronco es ahora correcto. Podremos mejorarlo con el aumento de la ramificación, que conllevará una disminución del tamaño de la hoja, y con el modelado de todos los brotes.

Esperemos que os guste.

Permaneced alerta para ver la última parte de este artículo en tiempo real.

¡Hasta pronto!

David.