La debilidad del Pinus pentaphylla.

¡Hola, familia bonsailera!

El pino blanco japonés es apreciado por la delicadeza y gracilidad de sus hojas. Los bunjines creados con esta especie destacan por su estilizada figura y sus cortezas de cascarilla en los ejemplares más viejos. Esa imagen con poquito verde da la sensación de que es una especie débil, flojita. Si a eso le sumamos que, los bonsáis que llegan importados de Japón, lo hacen, la mayoría, en estado de debilidad (hay excepciones, claro está).

Como conclusión y si, además, lo comparamos con otros pinos como el thunbergii o el densiflora, que brotan dos veces el mismo año viniendo igualmente de Japón, e incluso, con nuestro amado sylvestris, el pentaphylla es DÉBIL.

Teniendo en cuenta esa debilidad, las posibilidades de trabajar con las nuevas brotaciones se reducen, ¿en serio? ¿Es eso así? ¿Cuán cierto es eso?

En libros especializados o revistas, sólo nos dan la opción de una forma de pinzar las velas nuevas. Comparado con las diez técnicas de pinzado que se pueden aplicar en el sylvestris y que detalla Dan Barton en su libro “El libro del bonsái”, es una miseria. Nos reduce las opciones muchísimo. ¿Qué podemos hacer?

Pues la respuesta es extremadamente sencilla: cultivar bien para aumentar la fuerza de nuestros pinos blancos. Una buena exposición, un riego correcto y un abonado adecuado nos van a proporcionar esa energía extra que necesitaremos para poder ejecutar otras variantes de pinzado.

Pero vamos a dejarnos de palabras y veamos un ejemplo. Que vender humo es muy sencillo…

Independientemente de la especie de pino en la que queramos hacer el Mekiri, el bonsái ha de estar fuerte.

-¿Un momento? ¿Estás diciendo que vas a hacer el Mekiri en un pentaphylla?

Sí, eso estamos diciendo.

El mekiri se puede hacer en diferentes épocas. Por los thunbergii sabemos que la fecha idónea es a finales de junio, por San Juan. Dependiendo de la zona en la que vivamos lo adelantaremos o retrasaremos para controlar el futuro tamaño de la acícula. Sin embargo, tanto el pino blanco japonés, como en nuestro pino albar no se produce una segunda brotación, solo se generan yemas para el año siguiente. Teniendo en cuenta eso NO PODREMOS HACER EL MEKIRI DOS AÑOS SEGUIDOS en los pinos que solo tienen una brotación anual. Sin embargo, vamos a poder controlar, en cierta medida, tanto la cantidad de yemas nuevas como el tamaño de la hoja de la temporada siguiente.

¿Cómo? Pues si lo hacemos antes, la cantidad de yemas generadas será algo menor pero su tamaño va a ser mayor puesto que tiene más tiempo para desarrollarlas. La temporada siguiente dispondrá de energías en esas yemas tan grandes y brotará con fuerza haciendo, por consiguiente, hojas más largas. En nuestra zona, centro de España, sistema central y a 1100m de altitud sobre el nivel del mar, lo más temprano es mayo, en ese momento las acículas aún no han abierto completamente ni, evidentemente, han podido madurar. Haciéndolo tan pronto, en el pino silvestre puede, en casos de extrema fuerza, hacer una segunda brotación abriendo algunas yemas que, eso sí, harán las acículas feas. Lo normal, serán acículas cortas, planas y anchas, de color más azulado y únicas, no agrupadas de dos en dos; en otros casos puede formar acículas más gruesas de lo normal y que estén agrupadas de tres en tres.

Si hacemos el Mekiri más tarde, la producción de yemas traseras será mayor con un tamaño más pequeño. La brotación de la primavera siguiente va a ser más corta con acículas también más pequeñas.

Sabiendo esto podemos planificar perfectamente de cara a exponer nuestro árbol o a trasplantarlo.

Si tenemos que trasplantar, hacemos el Mekiri temprano para tener buenas yemas y más fuerza acumulada para superar el trasplante.

Si queremos exponer, haremos el mekiri la temporada anterior y lo haremos tarde. Así brotará más cortito con una hoja pequeñita que lucirá mejor en la exposición.

El pino de nuestro ejemplo. Como se ve, está como un torete de fuerte. Ha hecho velas de 10cm. 2020/08/22

Este pino vino de Japón y se trasplantó esa primavera. Venía súper bien abonado y, tras el trasplante, brotó con fuerza. Seguimos abonando fuerte y, a finales de agosto, decidimos hacer el Mekiri. Es algo tarde para un pentaphylla pero hay que podarlo fuertemente y eso ayudará a que genere yemas con más facilidad. Pero veamos cómo hacer el trabajo en esta especie.

Podemos apreciar la fuerza del pino tanto en el brote central, como en el de la parte inferior que ya habían generado yemas.
Cortamos como en los thunbergii. No lo haremos a ras del brote. Dejaremos uno o dos milímetros de la vela del año.
Aprovechamos para eliminar defectos. Esta zona abultada solo se puede arreglar convirtiéndola en jin.
Lo vemos desde arriba. También se ha podado un ‘tridente’ en la ramita de al lado para dejar solo dos brotes naciendo del mismo punto evitando así futuros abultamientos en nuestros bonsáis.
Ya terminada la parte del ápice.
Se ha podado una rama que salía en el mismo punto que la rama trasera. La convertimos en jin. Así esquivamos engrosamientos y además, abrimos hueco para la rama principal que recibirá más iluminación y aireación que favorecerá su estado de salud.
Veamos cómo actuar aquí.

Tenemos esta zona con dos brotes, uno muy pequeño y otro desmesuradamente grande. Esta rama ya no está en el ápice, que es la zona más vigorosa del árbol, por eso vamos a proceder con cautela.

Limpiamos las acículas que ‘miran’ hacia abajo.
Y hacemos Mekiri en el brote grande cortando hasta el crecimiento de hace dos años puesto que tenemos un brote activo más atrás (del que quitamos las acículas que miraban hacia abajo).

De este modo dejamos un brote al que no hacemos mekiri y el brote fuerte lo podamos. Estamos combinando el Mekiri de los brotes nuevos con poda y limpieza de acículas para provocar mayor brotación trasera y favorecer el vigor de los brotes interiores frenando con poda las zonas más fuertes.

En esta otra rama ‘pide’ cortar por aquí por longitud del perfil, pero sería irnos a hojas de dos años y nos arriesgamos a que no haga yemas porque las acículas poseen menos actividad y, por ende, menos vigor.
Haremos el Mekiri donde toca y esperaremos a que pueda generar yemas traseras para acortar más el brote.
El brote de la izquierda lleva Mekiri normal con una yema generada ya esta misma primavera.

Los brotes que sean más débiles tienen posibilidades de no hacer yemas al realizarlos este trabajo. Si nos pasa eso, lo más probable es que esa ramita se seque en uno o dos años. De ahí la importancia de que el vigor de la planta sea máximo.

Hemos realizado el Mekiri en todo el árbol.

Ahora solo queda seguir cultivando perfectamente para que no pierda fuerza. Tened en cuenta que, al realizar el Mekiri (en este caso también se hizo poda), la cantidad de hoja se reduce aproximadamente a la mitad, en este ejemplo habremos quitado más, cerca de dos tercios, por lo tanto la demanda de agua se verá reducida por ese menor volumen de hojas y también porque tendremos que poner al árbol protegido del sol durante unos días para evitar que las hojas que estaban a la sombra de los brotes nuevos, al quitar estos y quedar expuestas a la luz solar, se quemen. De modo que reduciremos algo la frecuencia de riego y lo readaptaremos a sus nuevas necesidades.

Vista lateral izquierda. 2020/10/03

Dos mese después vemos que en casi todas las ramitas se han generado yemas nuevas. Las yemas que han abierto las acículas son las que ya había producido al inicio del verano y que dejamos para garantizar brotes. Encima del jin y en el centro de la imagen arriba, vemos un brote que parece que no tiene yema. Abajo a la derecha, casi coincidiendo con la esquina de la maceta, podemos apreciar otra ramita en el mismo estado. Esas ramitas corren el riesgo de acabar secándose si no son capaces de producir yemas nuevas.

Casi un año después…

Recordemos este punto del bonsái…
¡Magia!

Íbamos a hacer un jin de ese bulto que acumulaba demasiado paso de savia, pero lo dejamos para más adelante. ¡Pues ha salido una yema! No nos sirve de nada para el diseño, sin embargo, nos es de utilidad para ver que, si la rama tiene fuerza de sobra, no habrá problemas para que genere yemas en lugares insospechados, incluso si estos no tienen acículas que favorezcan el paso de savia. Podemos ver que en las ramitas de debajo ha generado yemas desde su base y no en el punto en el que realizamos el Mekiri. Esas yemas de la base no nos sirven de nada y las quitaremos porque tiene yemas en la parte media de la ramita.

Otra de las zonas donde nos centramos el verano pasado era esta:

Así quedó tras el trabajo.
Y este es su aspecto actual.

Como veis, no hay brote en la ramita de la izquierda. Decíamos que había una yema del mismo año, pero tal vez se dañó al cortar la vela de al lado o con un granizo o con algún otro accidente y se secó.

¡Pero no está todo perdido! Vemos emerger la yema desde el centro de la vaina.
Recordemos esta zona también. La rama principa desde el lateral.
La ramita sospechosa de no producir yema futura nos dió la razón en nuestra teoría. Una pena.

Sin embargo, dentro del círculo observamos que ha generado una yema que no está muy activa, pero que brotará si ayudamos a ello. Como se puede ver, la punta que sí ha brotado correctamente y sobresale del perfil de la rama. Ese brotecito futuro formaría un ‘tridente’ con la ramita grande y la que no ha hecho yema ¡selección natural! La rama se secará al no generar yemas nuevas y será sustituída por la que sí lo ha hecho. Hablamos de eliminar esas acumulaciones de brotes para evitar engrosamientos, pero hemos de anticipar la respuesta de nuestros bonsáis y si, como en este caso, tenemos una ramita que sospechamos que puede que no brote, dejaremos ese ‘tridente’ a modo de seguro. Así, a posteriori, podremos solucionar el problema.

¿Y cómo hacemos para animar a la yema dormida a espabilarse?

El Mekiri aquí ha dado sus frutos y ha promovido el crecimiento de una yema trasera.
Cortaremos ahí. De este modo ajustamos el perfil de la rama y, además, redirigimos la fuerza hacia el interior ayudando a que las yemas dormidas puedan despertar la primavera siguiente.
¡Matamos dos pájaros de un tiro!

Y con esto y un bizcocho, ya sabéis cómo hacer el Mekiri en los ‘débiles’ Pinus pentaphylla.

Muchas gracias por leer esta publicación y ¡nos vemos en la siguiente!

Un saludo.

David.


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