El bonsái es un arte que debe adaptarse cada día puesto que los árboles no dejan de crecer. Por lo tanto, el cambio es constante y las técnicas de mantenimiento son de vital importancia para primero, conservar nuestro bonsái en plenitud de salud con un crecimiento equilibrado y, segundo, guardar las proporciones para que nuestros bonsáis no se conviertan en árboles de jardín por exceso de crecimiento.
Es bien sabido que, entre las técnicas de mantenimiento, hay una que suele dar miedito, incluso más que los trasplantes: Cuando hay que acortar o eliminar ramas grandes y viejas que nos ha costado, tal vez décadas, el llevarlas a ese estado de madurez.
Pero en el bonsái, las decisiones de cortar, ya sea un brote o un tronco completo, no se toman al azar. Esa poda tiene el objetivo de mejorar la salud del árbol o el diseño del mismo.
El pino de este artículo ya ha sido expuesto en eventos importantes y, antes de venderlo, su antiguo propietario ya lo cambió de ángulo de plantado buscando un nuevo aspecto.

Inicialmente, se encontraba plantado más inclinado hacia la derecha, con el tronco ascendiendo de manera casi vertical. Se puede apreciar que toda la ramificación está levantada en sentido contrario por lo que habrá que redirigirla hacia abajo en sentido horario.
De igual modo, el volumen de verde en relación al grosor y tamaño del tronco es excesivo. Sobra casi la mitad de la ramificación.

Recordemos que, una rama cortada no se puede pegar como si nada y, ante la duda, no olvidemos que: para cortar siempre hay tiempo.

Pero primero hay que recolocar todo el verde. Puede que al bajar las ramas del lado derecho creemos esa diferencia de altura que nos añadirá dinamismo en la copa.
Para hacernos una idea, ponemos el temporizador de la cámara y bajamos a mano las ramas para ver cómo quedaría aproximadamente:

Así tal vez no sea necesario acortar la rama secundaria pues se ve bastante el ‘escalón’ desde el lado izquierdo al derecho y puede llegar a ser excesivo.

Claramente, el volumen de la copa es más adecuado si eliminamos el 85%, ¡sí, el 85%! de la ramificación de la rama principal. Del ápice, en su parte izquierda, tendremos que compactarlo hacia la derecha. Tiene bastante verde y lucirá demasiado tupido en comparación al lado derecho. La primera idea es: cortamos para aligerar la zona, pero hay que ir avanzando poco a poco para ver el efecto de cómo van quedando cada una de las distintas partes del bonsái.

Pero primero, haremos jin con las ramas podadas.

Luego procedemos con el arreglo de ramas. Bajamos la rama principal con un tensor. Eso hace que también los jines se dirijan hacia abajo a la derecha. Colocamos un alambre grueso en la rama principal y lo anclamos a uno de los jines para poder corregirlo un poco.
En este proceso de remodelado vamos a evitar quitar acícula en la medida de lo posible puesto que el plan de cultivo, para la temporada que empezará ya en breves, es realizar el mekiri a finales de primavera o inicio del verano.

Ahora se desordena la parte izquierda, que se gira demasiado hacia arriba en sentido horario. La parte central de la copa en su primer tercio oculta parte de las curvas del tronco. Recolocaremos para abrir ese espacio y, si no queda otro remedio, podaremos alguna de sus ramitas.

Como se ve en la foto superior, algunas de las ramitas de los interiores estaban condenadas a morir por falta de luz y aireación. Por eso es tan importante el mantenimiento en bonsáis con una copa ya formada y madura.
El encontrarnos con estas ramitas que no tienen yemas formadas y que tienen muy pocas acículas nos facilita el aclarar la copa aunque, eso sí, no nos deja elegir la mejor dispuesta y, puestos a elegir, es mejor que todos los brotes gocen de salud, claro.
Entonces, con la ‘ayuda’ de la selección natural, se aclara el exceso de ramificación en algunas zonas de la copa permitiendo la creación de espacios vacíos.

En este caso bajamos la rama trasera que está por encima de la principal y que antes sobresalía del perfil de la copa sobrepasando incluso la longitud de la rama principal.


Estamos llegando a la fase final del modelado.

Podemos cortar esa parte baja de la rama de contrapeso. El bonsái quedaría más dinámico incluso, sin embargo, si la mantenemos, no perdemos tanto movimiento como pueda parecer y, lo más importante, cortamos visualmente la línea del tronco en ese punto haciendo que no parezca tan recto y cilíndrico. Hay que tener en cuenta que, por encima de ese punto tenemos jins y sharis y que, en un futuro cercano puede que aparezca una extensión de los mismos que ahora no es visible por la corteza o, por el contrario, decidamos nosotros extenderlos para añadir carácter a una zona del tronco que, aparte de la corteza vieja, no tiene mucho interés en comparación al resto del tronco, ya que el árbol posee giros bruscos o zonas de madera muerta con mucha personalidad.
Mirad que, en este punto, ha pasado eso que estamos diciendo:

Podemos apreciar que, al apartar las ramitas en esta zona, se vuelve muy visible esta parte del tronco, lo que añade interés, sumándose a las múltiples cualidades de este maravilloso pino albar.

Se puede ver que, sobre el jin, el árbol retiró savia en una pequeña zona y ahora, lo hemos descubierto al observar que la corteza estaba como flotando, hueca. Se aplicó líquido de jin pero, entre que se trata de una zona nueva que casi no ha estado expuesta a la intemperie y que, fruto de esa retirada de savia, el árbol exudó resina en grandes cantidades, la zona es poco permeable al producto para protegerla y por ese motivo, queda de un tono más grisáceo. Si esa zona estuviese recién pelada, como es el caso de la rama principal podada, no aplicaremos líquido de jin (o cualquier otro protector) ya que no lo absorberá y además quedará de tono amarillento. La parte buena de que haya resinado mucho en ese shari, es que la podredumbre no podrá penetrar con la facilidad habitual y será más resistente ante el deterioro.

Se ha alambrado lo mínimo posible para corregir la estructura dejando la ramificación lo más a su aire que se podía para fomentar la naturalidad de la copa.


En el futuro cercano trataremos de subdividir las masas de verde para hacer más visibles los huecos entre las ramitas haciendo la copa más ligera a la vez que también aumenta su ramificación, cosa que suele ser completamente contradictoria.
Esperemos que hayáis disfrutado con el trabajo de este pinazo y que apliquéis lo aprendido en vuestras creaciones. Eso sí, recordad que siempre hay tiempo para cortar y que ¡agua del cielo no quita riego!
Nos vemos en la siguiente entrada que será, seguramente, después de la VII UBE bonsai convention que se celebrará en Aranjuez (Madrid) y donde llevaremos nuestro stand de venta y exposición.
Un saludo y hasta pronto.
David.
Por cierto, si quieres que trabajemos tu árbol o prefieres apuntarte a nuestros cursos y talleres, aquí te los dejamos para que elijas:

