Creando el nebari perfecto.

¡Hola, familia bonsailera!

Como la especie rey en este blog es el pino silvestre, hoy os traemos ¡un mahaleb y un magnolio! ¡Que no solo de pinos vive este hombre!

Cuando nos fijamos en un prebonsái, inmediatamente pensamos en cómo lo vamos a formar y mejorar. A veces lo adquirimos pensando en sus cualidades y otras en sus defectos, pero otras veces nos llegan en un lote, en un cambio o en un regalo y nos toca lidiar con sus fallos, ¿no os ha pasado en alguna ocasión?

La técnica elegida para mejorar estos bonsáis, en este caso, es el acodo. Os lo mostramos en estas fechas, porque es cuando los hemos separado. Pero ojo, van a tener que pasar el invierno protegidos de las heladas para favorecer su enraizamiento, así que, si no podéis evitar el hielo, aplazad este trabajo para finales del invierno, justo antes de la brotación. Aunque en ese momento tampoco podemos descuidarnos y estaremos antentos a posibles heladas.

El caso de este mahaleb es que venía incluido en un lote, es un material bonito, con corteza vieja, madera muerta natural y brotes para formarlo con garantías, mas tenía un pero: la base, aun siendo bonita, era más estrecha en su nacimiento y engrosaba más arriba, así que pensamos en acodarlo para evitar esa conicidad invertida y, de paso, bajar su altura que, ahora estaba bien pero, al terminar de formar la ramificación, se nos saldría del tamaño shohin. No tenemos fotos del proceso de acodado, pero fue el habitual, retirada de la corteza del doble del grosor del tronco y raspado del cambium para facilitar la aparición de raíces. Os mostramos el resultado:

Resultado del acodo.

No han salido raíces en todo el contorno del tronco, sin embargo, el callo está activo y podrá formarlas mientras seguimos con su cultivo.

En este lado han salido perfectas.
Cortamos la base original.
Lo atornillamos a una tabla. 2020/11/30

Las raíces han crecido hacia abajo, así que lo solucionamos poniendo una tabla debajo para modelarlas y que crezcan más horizontales entrando gradualmente en la tierra.

Y ahora vamos con el segundo ejemplo, este más extenso, para que podáis emular esta técnica tan útil en el diseño de vuestros bonsáis.

Magnolia soulangeana susan:

Tras la poda de desbaste al llegar al jardín. 2018/08/13

Comprar este árbol es ‘culpa’ de una alumna, que adquirió una y nos metió el gusanillo en el cuerpo. ¡El bonsái es extremadamente contagioso!

La flor es extremadamente bonita.

Cuando vayamos a un vivero buscando material nos fijaremos en aquellos con menos defectos y que tengan más fácil solución. De este magnolio se puede sacar algo interesante con buen trabajo y paciencia. Acodaríamos para formar un verdadero multitronco, porque nacían todos un poco altos.

Un año y pico después del acodo. 2019/10
Sin hojas…
…Y sin raíces. ¡Fracasamos!

El crecimiento del callo de cicatrización cerró completamente la zona de corteza que eliminamos. Hay especies que hacen más labio que otras y, si nos hemos quedado cortos al pelar la corteza, la cubre entera, como en el caso que nos ocupa.

Solo salió una raíz. 2019/10/30

No fue un fracaso absoluto pero tocaba repetir. Lo bueno es que podemos insistir sin descanso hasta obtener el resultado deseado.

Reabrimos el callo conservando la raíz.
Nos aseguramos de hacer bien toda la circunferencia.

Las partes negras que se ven son restos del anterior corte (la zona se oxida o se comienza a estropear y se ennegrece). Si hubiese habido espacio para pelar el doble del grosor del tronco…pero las raíces originales crecían bastante cerca.

Hay que eliminar el cámbium completamente, llegando hasta la albura. La albura es la madera viva y la forma el xilema. Es decir, rascamos la parte blanda hasta llegar a la madera. Haciendo esto, eliminamos el floema que se encarga de la bajada de savia, el cámbium que se encarga de producir el floema (hacia afuera) y el xilema (hacia adentro) y la parte más reciente del xilema que forma la albura y que se encarga de la subida de savia y la acumulación de reservas, según va muriendo esta con el paso de los años, forma el duramen, de color claramente más oscuro.

La línea magenta es el límite hasta donde llegaremos (hacia la izquierda). El cámbium es la zona entre el xilema y el floema. A la derecha del floema se sitúa la corteza. Interrumpimos el paso de savia que baja y obligamos a formar raíces a la planta para que continue su ciclo vegetativo. Si eliminamos el xilema completamente (albura) estaremos haciendo un esqueje con el peligro de marchitamiento y muerte de nuestra planta.

La albura es la parte joven de la madera, corresponde a los últimos anillos de crecimiento del árbol, producidos por el cámbium vascular en el tallo de una planta, que corresponde al único xilema funcional. La albura suele ser de un color más claro.

La marcada con la flecha es la única raíz que salió la vez anterior.

Ahora toca arreglar las raíces para mejorar el nebari de nuestro bonsái:

Esta nace por encima del nivel deseado.
La cortamos.
Esta es muy larga. También es más gruesa que las demás. Acortándola favorecemos el desarrollo de raíces más cercanas al tronco y equilibramos el vigor con las más débiles.

Le damos la vuelta a nuestro bonsái y continuamos:

Arreglamos ahora la parte de debajo del nebari.
Quitamos las que nacen hacia abajo.
Una más. O una menos, como queráis.
Rebajamos el tocón.
Listo. También repasamos una zona abultada del labio de cicatrización.
Atornillamos una pieza de plástico para guiar a las raíces horizontalmente.
Y lo plantamos en maceta de cultivo.
Aprovechamos para podar y dejamos al árbol listo para primavera. 2020/11/30
2021/04/12 La brotación es buena y, a pesar de la poda, nos ha deleitado con dos flores. Ahora cultivaremos para seguir formando este bonsái en estilo kabudachi.

Esperemos que os ayude con vuestros bonsáis.

¡Nos vemos en la siguiente entrada!

David.


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2 comentarios de “Creando el nebari perfecto.

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